Las cuentas con la casera son las cuentas de nunca acabar. Al final en una cita que tuvimos con un abogado para llegar a un acuerdo entre arrendataria y arrendadores se calculó que por los metros cuadrados que teníamos alquilados no teníamos que pagar más de 1350 € mensuales. Habíamos ganado una batalla y este mes hemos pagado tan solo 1250 € por los 100 € que habíamos pagado de más en los dos meses anteriores. La mujer se ha cogido tal rebote que nos ha pedido la televisión y la ha encerrado en el maldito salón de los horrores. Con tratos así no vamos a llegar a ninguna parte. Por otra parte mi resfriado va remitiendo aunque de manera bastante lenta, y ya va casi una semana con la garganta echa polvo. Sin mucho más que adelantar me dispongo a contaros otras cinco curiosidades sobre la extraña Italia que todos creíamos tan vecina y similar a nosotros... pues estábamos bastante equivocados:
1.- A la hora de los besos esta gente es bastante recatada. Cuando se conocen un chico y una chica no se suelen dar dos besos, simplemente se dan un apretón de manos. Para dar dos besos hay que tener una mayor confianza que una noche, pues incluso la gente puede pensar que sois pareja. Y cuando besan lo hacen al revés que nosotros, pues te besan primero la mejilla izquierda y luego la mejilla derecha. Parece una tontería, pero probad a hacerlo. Ha habido veces que en un encuentro hispano-italiano las personas implicadas se han dado un pico involuntario al ira a besarse una a la manera española y el otro a la manera italiana. Algunos pasan cierta vergüenza, otros llegan a aprovecharse del estado de confusión.
2.- El tema de la religión tiene una radicalidad que no se conoce en España. Te puedes encontrar tallas de vírgenes en cada esquina, monjes jugando al fútbol, gente bendiciendo la mesa para comer en el restaurante... algo normal estando colindantes con El país de Dios. Meterse en España con el Rey es algo normal en la vida de hoy... Meterse con el Papa en Roma es algo que está pero que muy mal visto, de hecho no he oído ningún chiste sobre el Papa. Ese extremismo religioso conlleva a su vez una represión en temas sexuales inimaginable en pleno siglo XXI. Definitivamente les llevamos años luz de ventaja en muchísimos campos, y este es uno de ellos. Por poner un ejemplo, ahora retransmiten en un canal privado el programa de Lorena Verdún doblado al italiano los lunes a eso de la una de la mañana. Los italianos se escandalizan porque en el programa de esta semana habían estado hablando sobre cómo se debe hacer una felación. Cuando se les pregunta por qué se escandalizan ante un tema que a día de hoy ha dejado de ser por completo un tabú te comentan “Es que aquí con el Papa... no se habla mucho de eso”. Sancho, con la Iglesia hemos topado.
3.- No he visto apenas bancos en toda la ciudad. El ritmo de vida aquí es más frenético y estresante que en Madrid y no conciben que haya tiempo libre para sentarse en un banco a descansar o simplemente contemplar el paisaje o la gente que pasa, de la cual se pueden aprender muchas cosas tan sólo parándose a escucharla.
4.- Aquí no hay cultura del botellón. No venden hielos en ningún sitio y es raro el congelador que tenga hielera. Nosotros hemos inventado una manera bastante rudimentaria de tener hielos en los botellones, y es congelando tuppers llenos de agua en el congelador y llevárnoslos con un picahielos para tener cubos de formas surrealistas, a cual más bonito, verdaderas obras de arte. Una vez uno consiguió un hielo similar al David de Miguel Ángel.
5.- Cuidado con las facturas si venís a Italia. Y cuando me refiero a las facturas me refiero a todas, pues es el único justificante de que has pagado como buena persona. En un restaurante, cuando pagas la comida, debes coger la factura y no soltarla hasta la salida, pues aprovechan el más mínimo descuido para acusarte de no haber pagado y te pueden obligar con todas las de la ley a volver a abonar el importe. Exigid factura hasta para comprar un simple helado, os lo recomiendo, la picaresca no conoce límites aquí.