El sueño acumulado vino a pasar factura en el momento menos indicado. Pusimos la alarma del móvil a las siete de la mañana, pero no hicimos ni puto caso a la versión polifónica de la novena sinfonía de Beethoven, y eso que es una melodía que me hace despertar de buen rollo. Dos horas después nos empezamos a pegar bofetones light para despertar de una manera no violenta pero contundente. Fue entonces cuando probamos de verdad el frio nordico: Meterse en una ducha comunicada con la calle mediante un tubo de ventilacion a una temperatura practicamente bajo cero es de los mayores castigos sadomasoquistas a los que me he visto sometido a mis 23 inviernos. Salimos tan escarmentados de la experiencia que, perdoneme la gente que trato conmigo, no ns volvimos a duchar en todo el viaje.
El reloj marcaba las once menos siete minutos cuando estabamos por fin arreglados. Empezaban a quitarseme las ganas de ir a visitar Brujas; no porque no quisiera ir, sino por las horas que eran ya y lo que tardariamos en llegar al destino. Propuse visitar Gante en mayor profundidad, ya que el dia anterior no habiamos visto practicamente nada, pero Elena nos dijo que era una ciudad muy pequeña y se podia visitar perfectamente en un dia y te sobraba tiempo, asi que no tardamos mucho en reaccionar (dos minutos a lo sumo por el sueño aun patente en nuestros rostros), cogimos nuestro pequeño kit de viajero (que no turista!) y marchamos a la estacion. De nuevo en el trenla maldita cancion de Willy Fog, definitivamente no habia manera de quitarsela de la cabeza.
Diez minutos antes de lo previsto llegamos a Brujas. Ante nosotros se desplegaba una ciudad que semejaba bastante a Venecia por el hecho de tener canales comunicados entre si a lo largo de todo el municipio, pero con esas estructuras de vivienda que dan el mayor encanto a las poblaciones del norte; lo mas feo que vimos en todo el dia fue la estacion de ferrocarril, nada que ver con la de Charleroi y mucho menos con la de Gante.
Mientras ibamos al centro esquivando los tranvias y los carros tirados por caballos, recordaba la larga y cruda andanza a la que se vio sometido Azul mientras buscaba Bruja por todo el mundo:
Brujas! Como no se me habia ocurrido antes, quien tuvo la desvergüenza y el atrevimiento de cambiar mi cerebro por un monton de plumas de ganso? [...] Mi hermano esta ahora en Brujas, estoy convencido, en Brujas la Bella, casi puedo verlo, en Brujas la Muerta, apostaria la mitad de mis recuerdos, en esa ciudad de comerciantes, de importadores de lana inglesa, de canales, de museos, de puentecitos, de enredaderas perdidamente enamoradas de las paredes de ladrillo, esta en esa ciudad tan bonita, tan bien conservada [...] Si, mi hermano esta en Brujas, casi puedo verlo, ha entrado en la catedral gotica de San Salvador, cuya torre, como esos ancianos que fallecen por la emocion justo antes de alcanzar el siglo, se ha quedado en 99 metros, y ahora, tras toparse con una veintena de escolares, todos sonrientes, todos con uno o varios dientes de leche caidos, baja por la adoquinada y comercial Steenstraat, hasta llegar a la Grand-Place, en la que hayun par de carruajes tirados por rocines, muy pintaditos, uno negro y amarillo como una avispa y otro rojo y negro como una novela.
Asi, tal como estaba marcado el recorrido en la novela, segui los pasos escritos imaginando años atras a ese personaje tan soñador pisando esas mismas calles, con una esperanza e ilusion a prueba de bombas nucleares. Quien no sepa de que estoy hablando le recomiendo que se lea La primavera corta, el largo invierno. Fuimos a la catedral de San Salvador, que por desgracia estaba cerrada, aunque no era la iglesia mas bonita de la ciudad, y siguiendo por Steenstraat, toda llena de tiendas de ropa y sobre todo de zapatos, llegamos a la Grand-Place, coronada en todo su explendor por la iglesia central, que Charly dijo con toda la razon que es clavada a la Torre de Mordor del Señor de los Anillos. Es inmensa esa plaza, punto de encuentro de todos los turistas, con la posibilidad de escuchar simultaneamente un monton de lenguas diversas y llamar pijos a los pijos de verdad sin que éstos se enteren. Empezabamos a tener hambre y no perdimos la esperanza de encontrar algun sitio donde comer comida tipica belga que no fuesen patatas fritas o salchichas, pero una vez mas nos encontramos con restaurantes de todo tipo y al final optamos por comer un tramezino y un panino, y es que no hay manera de despegarse de Italia ni siquiera a 3.000 kilometros de Roma. Como cobraban por comer en el sitio, muy a nuestro pesar volvimos a salir a la calle, con un viento que echaba atras, y es que en los cinco dias que hemos estado, cuando no ha llovido, se han desatado los vendavales de la mismisima odisea. Eran las tres de la tarde y estabamos aprovechando al completo ese dia. Poco despues nos fuimos ya de por libre, fijandonos en el plano que teniamos pero sin seguir las rutas establecidas, yendo a nuestro aire. Quisimos visitar todos los parques, diferenciados por su tematica Area Chill-Out, Area Sports, Area Cuttie Asses (???) & Area Romantic, pero estaban muy separados unos de otros, asi que al visitar el segundo parque desistimos de ver los demas incluso observando que eran muy bonitos, todos con sus cisnes blancos impecables cual videoclip de Cecilia. No nos privamos de probar el chocolate belga a pesar del poco dinero que llevabamos encima, pero merecio la pena comprobar que es cierta la excesiva fama que se les atribuye. Tuvimos tambien nuestro parentesis para comprar souvenirs de la tierra y justo antes de irnos leimos en la guia que existia un mirador en el campanario de la Grand-Place desde el cual se veia toda la ciudad y la que posiblemente era la puesta de sol mas bonita de toda Belgica. La mala suerte se alio a nosotros, pues llegamos tan solo cincominutos despues de que lo cerraran ese dia. Pasamos por la plaza del ayuntamiento, de los rincones con mas encanto a pesar de no aparecer en las guias, y a eso de las ocho de la tarde, bien entrada la noche, nos fuimos a casa.
Alejandonos en el tren, mientras miraba por la ventanilla nopude evitar cierto atisbo de nostalgia al dejar Brujas, la ciudad que me habia embrujado, la cual nunca habia imaginado tan maravillosa,de la que nunca me podria olvidar y que para mi era de las ciudades mas bonitas del mundo. Valga tambien el testimonio de tanta gente que he encontrado por Internet que piensan como yo.
Brujas... es uno de mis sueños por cumplir, que envidia todo el mundo llendose de viaje y yo aqui.. grgrgrgr ... gracias por el post XDXD
Menudo viajecito te as pegado eeeh??
besosssss
XD
saludddd!