
Hace ya casi dos meses que vivo en mi nuevo barrio. Desde aquel entonces, han pasado cosas buenas y cosas malas, de esas que suceden hasta en las mejores familias.
Esta Piazza Vittorio Emanuele II es uno de los lugares mas cosmopolitas de Roma, un sitio al que mucha gente no le gustaria vivir. Gente con estupidos prejuicios, llamemos a las cosas por su nombre. Pero, independientemente del precioso parque que tengo nada mas salir de casa, los precios por los suelos de la comida en los supermercados chinos, los puestos ambulantes que tambien aportan su granito de arena a la economia de todo ciudadano de a pie y los carteristas tan simpaticos que te felicitan con una palmadita cuando los sorprendes con las manos en la masa, lo que mas me llamo la atencion desde el primer dia fue él. Como si del Tolito de Sabina o el Titiritero de Serrat se tratase, mi primera impresion es que ese hombre tenia algo especial. Siempre con su circo a cuestas, con toda seguridad es el maestro de la papiroflexia en Italia... o al menos en el barrio. Con la simpleza de los pliegues en las cartulinas multicolor de sus composiciones, ha llegado a plantar cara a los tropecientos bits y las infinitas dimensiones que ofrecen las videoconsolas mas sofisticadas del mercado actual, al menos entre el sector mas tierno del maltratado término de infancia que se usa hoy en dia, los cuales siempre que pasan al lado suyo le piden a sus padres que les compren un animalito. Por carta de presentacion tiene un letrero en cuatro idiomas en el que invita a llevarse una figura a todo aquel que le done la voluntad. Es tal vez ese poliglotismo utilizado en su puesto de trabajo el que me hace dudar sobre su lugar de precedencia, pues nunca he logrado oirle articular palabra alguna. Su mirada, siempre dirigida al vacio cuando no esta trabajando, nunca se posa en la mirada de nadie. Tal vez hace años que la gente dejo de existir para él.
Y ahi, de entre el gentio inexistente, he intentado salir yo. Tras adquirir la tortuga, el canguro y el tiburon de su zoo de papel, he intentado hablar con él en numerosas ocasiones, obteniendo siempre el silencio por respuesta. Un silencio lleno de pensamientos, lleno de sentido, todo sea dicho. Incluso una vez, en un intento desesperado por ayudarle,le dejé una nota a la altura de sus ojos:
DO YOU WANT TO TAKE SOMETHING TO EAT?
Se vio forzado a cogerla. Tras observarla durante un minuto, hizo varios dobleces a la misma y en un abrir y cerrar de ojos habia hecho una flor. No me dijo nada. No me miro a la cara, no se fijo siquiera en el corte que me habia hecho ese diacon la cuchilla de afeitar. No tenia obligacion de contestarme y no lo hizo. No tenia obligacion de conocerme y asi fue. Siguio a sus labores y yo a las mias.
Hace ya dos semanas que no le veo en el sitio de siempre. Hay gente que me dice que se ha mudado a Termini. No sé si lo volveré a ver, y me muero de ganas por hacerlo. Nunca vera estas lineas que escribo por él. Nunca sabra lo que es una pagina web ni tendra direccion de correo electronico. No le hacen falta para vivir. Por lo demas, es el vecino mas caracteristico y admirable que he tenido la oportunidad de conocer.
Caray, hemos estado viviendo en el mismo barrio, yo estuve en via cairoli el 2006-2007 y también al año siguiente. Ya se sabe, Roma es tan grande -y tan llena de españoles- que lo mismo coincides con uno de tu pueblo en el sitio más insospechado que no conoces a los erasmus españoles de dos calles más abajo...
Saludos de uno que compraba Il Manifesto en el kiosko en frente de la pizzería de la esquina.