No habia vuelto a realizar ningun viaje con la ESN desde tiempos inmemoriales, cuando os conté por estos derroteros mi viaje a Perugia a finales de octubre. Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Antes nos juntabamos gran cantidad de españoles en cuadrilla y llenabamos medio autobus, dando el toque festivo en contraste con la otra mitad procedente del norte de Europa, gente mas calmada y civilizada. Ahora, cinco meses y un dia después, cuando llegué a la estacion de Tiburtina, donde habiamos quedado para coger el autobus, descubri que los tiempos estaban cambiando. La nueva generacion erasmus, los que llegaron en el segundo cuatrimestre, vienen pegando fuerte, asi que entre gente de otros paises y españoles nuevos, descubri que solo conocia a Tania, a la cual tuve que convencer para que se viniera, y Sonia la de Barcelona. También estaba Arcabius, el cual se quedo dormido y estuvo a punto de perderse el viaje. Fue puro espectaculo verle correr detras del autobus con su coche dando las largas para que parara el conductor; nadie se lo podia creer. El primer alto del viaje, a eso de las once de la mañana,tuvo lugar en el Parque Nacional de Bomarzo, conocido también como el Parque de los Monstruos o el Parque de las Maravillas:
El parque de Bomarzo, se encuentra en una altiplanicie de los alrededores de la localidad del mismo nombre, Bomarzo, en la provincia de Viterbo, a unos 40 Kmts. al norte de Roma. Nació en 1552 como Villa de las Maravillas; definido también como Bosque Sagrado, ha pasado a llamarse en la actualidad Parque de los Monstruos, quizá por la forma que por la erosión a través del tiempo ha desfigurado las esculturas de piedra de granito que abundan en dicho parque. En otoño e invierno, quizá sea la época mejor para visitarlo, pues las esculturas están con un baño verdoso que se lo da el musgo que rodea la piedra de granito de dichas esculturas; tanto es así que incluso en verano quedan restos de musgo semi seco.

El parque resulto ser mas pequeño de lo que todos esperabamos, asi que el tiempo de dos horas que dedicaba la excursion a su visita dio para verlo dos veces. Dentro del jardin no se encuentra armonia renaciente alguna, sino un desorden de raiz elenista que preludia la furia de lo barroco. Asi, nos sorprendimos nada mas entrar viendo la inmensa escultura de Hércules en la batalla, una tortuga de dimensiones colosales o una casa inclinada, la cual parecia sacada de una pelicula de Buñuel. A mi lo que mas me gusto del parque, junto con la archiconocida boca del ogro de entrada a la gruta - a la cual fue imposible hacer una foto en solitario, pues estaba siempre llena de gente - fueron las esculturas del pegaso y del dragon, tal vez porque son mis seres mitologicos favoritos, y verlos a tal escala impresiona, aun teniendo la certeza de su inexistencia. Mencion especial a la lucha del dragon y el perro.


Sin duda alguna, es uno de los sitios a los que no me importaria volver. La sensacion de estar viviendo en otra época, en tiempos mitologicos, sin atisbo alguno de civilizacion actual, no tiene precio.
Llegamos a Viterbo a eso de las dos y media de la tarde, en plena hora de la comida.
Los orígenes de Viterbo: los restos arqueológicos que han sido encontrados a lo largo de los siglos ya nos indica la existencia por los primeros del periodo neolìtico de una población nativa de Etruscan: Alrededor de la ciudad de Viterbo, los hallazgos en el Rinaldone y en la tumbas del Riello son el testimonio. En el III siglo, Viterbii de castrum fue atraída a las atenciones del rey Deseo, rey Longobardo que, deseando invadir el Ducato de Roma, vino aquí con un ejército, fortificando la ciudad de Viterbo con paredes y torres de gran alcance. De ella hizo su base para conquistar desde aquì la ciudad eterna. Pero, aterrorizado por la comulga de parte del Papa Adriano I, y también quizás del ejército de Carlo Magno, rey del los Francos - que el Papa había llamado en su ayuda - abandonó su deseo de conquista.
Inexplicablemente, la ciudad, de caracter turistico, estaba completamente vacia en pleno domingo. No estaban abiertos ni siquiera los restaurantes, por lo que nos costo encontrar sitio para comer. A eso de las tres de la tarde, una hora después de aprendernos todas las calles de la ciudad de memoria, encontramos un triste Dohner Kebab y pudimos matar el hambre.
Viterbo para mi no tuvo mucho interés turistico. Vale que fuera capital de provincia, pero es que la monumentalidad brillaba por su ausencia. Lo mas sobresaliente fue la iglesia del Duomo (en reforma, pero bonita en su conjunto).
El toque de queda lo teniamos a las cuatro y media de la tarde junto al autobus. A eso de las seis, nos dejaron tirados en medio de una carretera comarcal que llevaba a Calcata.
Nos quedamos un tanto sorprendidos preguntandonos por qué no nos habian dejado en el mismo pueblo. Cuando vimos aquella masa de casitas en lo alto de una montaña unida al resto de la civilizacion mundial por una tortuosa carretera de dudosa seguridad, comprendimos que estaban velando por nosotros y nuestras vidas en todo momento.

Calcata es un pueblecito que, aunque esta situado a 40 km. al norte de Roma, consiguio conservar intacto el patrimonio historico y la forma natural.
La realidad cultural envez se ha enriquecido desde que, a finales de los años 70, a los habitantes originarios del centro historico se leshan sumado los periféricos.
Con proveniencia de toda Italia y de todo el mundo, atraidos del paisaje y de los viejos habitantes que con esta tierra habian vivido en equilibrio hasta pocos años antes, los nuevos habitantes han dado vida, en el centro historico y fuera, a decenas de iniciativas, contribuyendo asi a dar un nuevo impulso al pueblo.
El español es con el inglés los idiomas que enseñan a los alumnos de la escuela.
Cuanta gente podria tener esa aldea? Nadie habia oido hablar de Calcata en su vida, algunos sostenian que aqui reposaba el santo prepucio de Jesus entre risas. Tras una ardua busqueda por Google, no he conseguido sacar informacion alguna de la historia de Calcata, pero he podido ver que no iban muy desencaminados los que jugaban con las teorias apocrifas.
Definitivamente era uno de los pueblos mas pequeños que habia visto en mi vida, pero tenia una vida que envidiarian poblaciones mucho mayores que ésta. Fue bautizado por nosotros como la villa de las artes, y es que era un pueblo entregado cien por cien a la artesania, destinada a su vez al turismo masivo que recibia diariamente. Nos acogieron con un calor que daba gusto. Por las calles se podia ver a gente tocando la guitarra junto a un corro, niños pequeños realizando sus primeros collares, tiendas de artesania a tutiplén, exposiciones de pintura en cada casa, frases de filosofia zen escritas por las paredes... aquel lugar era de ensueño. Me quedo con una frase que, traducida al español, rezaba:
Calcata es un pueblo sin monumento alguno, pero el pueblo es un monumento en si mismo. Con unas vistas envidiables y rincones con encanto en cada calle, nos parecio injusto haber dedicado casi cuatro horas a Viterbo y tan solo una a Calcata. La gente coincidia conmigo en que hubiese sido un viaje mas aprovechado si hubiésemos saltado a Viterbo del recorrido.
De vuelta a la realidad, a nuestra tortuosa pero insustituible Roma, todo eran rostros de cansancio. El viaje habia merecido la pena, y tanto. A su vez, suponia un prologo del tour planeado para las vacaciones junto a Arcabius, lo cual ya era arriesgado al tener como compañero de aventuras a tan singular personaje. Pero Roma me estaba matando ultimamente y tenia que expandir mis confines si no queria caducar. Y la empresa merecia la pena: nos esperaban con los brazos abiertos Bolonia, Milan, Turin... como para echarse atras a ultima hora.
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