Sei nell’anima
E lì ti lascio per sempre
Sospeso
Immobile
Fermo immagine
Un segno che non passa mai...


Esa canción (BSO de Manuale d'amore 2) sonaba en un coche a toda traya. A mí cabeza venían recuerdos bonitos y a la vez tristes. No traduciré la letra simplemente porque no me da la gana.Una pareja, después de entregarse al amor en su lado más salvaje, nos dedicaban la faena despertándonos a los que estábamos durmiendo a cincuenta metros a la redonda. Dos minutos después (cronometrados) sonaba la alarma de mi móvil.Treinta y dosminutos después (cronometrados), esperando una llamada de X para que bajara a recepción que no llegaba, fui yo el que llamó a su habitación pensando mal, creyendo que todo era posible. Pensé mal y no acerté. Se había quedado dormido.

Diez minutos después de la hora fijada para vernos en recepción, subí a su habitación al ver que no bajaba. Mientras el muchachote terminaba de ducharse, María le estaba ordenando la ropa en la bolsa de viaje. Además de comerse los mocos, le preparaba sus cosas para ganarse su corazón, la muy ilusa. Hay gente que a sus veintipocos años no se ha caído aún del guindo.

Salimos disparados de la ciudad, no sin antes pararnos a admirar la estación central de Milán, la estación más grande y monumental que haya podido ver nunca. X dice que es mayor aún que la estación central de Nueva York, y eso para él son palabras mayores.

Como: il Paradiso Terrenale


Poco antes de mediodia llegamos a Como. Pueblo entre montañas, como municipio congregaba a gran parte de la gente bien italiana, partidarios todos ellos de formar la República Independiente de Padania e independizarse del centro-sur pobre de Italia. Indiscutible su belleza como villa, lo cortés no quita lo valiente; como parador turístico no tiene precio: junto con la isla de Capri es el paisaje más bonito que he visto desde que estoy en tierras itálicas.

Gran parte de la mañana la pasamos buscando aparcamiento y, cuando lo encontramos, nos quedamos durmiendo más de tres cuartos de hora en el coche. Realmente estaba siendo una experiencia agotadora. Tras el almuerzo a toda prisa nos fuimos a la laguna, la cual semejaba bastante a Crystal Lake. Ante nosotros se nos ofrecían tres maneras de conocer los alrededores, incompatibles entre sí: Un recorrido turístico en autobús por la laguna, alquilar una barca a pedales con forma de bólido durante una hora o subir en un funicular a lo alto de la montaña. Escogimos la opción C por no pasar más horas sobre ruedas, por no acabar dándonos un remojón por nuestra incompatibilidad y por tener posiblemente la única oportunidad de nuestra vida de montarnos en funicular. Encima creíamos que nos iba a salir por un ojo de la cara y casi nos salió más barato que las nuevas tarifas del Metro de Madrid con el suplemento aeropuerto y las zarandajas que se inventa la Espe. Allí conocimos a un hombre de Córdoba con un par, de esos que no encuentra acompañante para sus viajes y se monta un tour él solito, sin depender de nadie. Con él estuvimos conociendo Lugano, pueblo en lo alto de la montaña desde el que disfrutamos de las mejores vistas de todos los alrededores.

- Me han dicho que Suiza es eso que se ve ahí al fondo.
- Venga tío, Suiza debe estar como a una hora de aquí.

No terminaba de creer a X, me parecía imposible que ya hubiésemos llegado al más allá de Italia. Mis dudas se despejaron cuando me Tania me llamó desde Roma. Nuestro plan tarifario telefónico incluye doscientos minutos gratis de llamadas entre móviles Wind cada mes, y yo había recargado el móvil la semana anterior, así que tenía saldo de sobra, pero al cuarto minuto se cortó la llamada. Absorto mi semblante, recibí un mensaje en el que me informaban que mi crédito se había agotado. Al comprobar la cobertura, vi que Wind había adoptado la de Swisscom, y eso que aún estábamos en Italia. Sí, efectivamente tenía razón X: Suiza estaba a tiro de piedra. Tuve tiempo durante el recorrido fotográfico de conocer el resto de compañías que operaban en el país sin Euro: Orange y Sunrise. No me dio tiempo a saber cual me ofrecía tarifas más baratas para llamar a Italia porque, como ya os he dicho, mi movil estaba pelao. La foto en blanco y negro está tomada en un banco de un pequeño paseo en medio del bosque, sitio perfecto para meditar.

Poco antes de coger el coche coincidimos - por difícil que parezca -en nuestros pensamientos.

- Tronco, ya que estamos tan cerca de Suiza ¿Por qué no nos acercamos a visitarlo?
- Estaba pensando en lo mismo. Tal vez nunca vayamos a ver Suiza en nuestra vida.

Fue una de las pocas decisiones que tomamos sin pararnos a pensarla. En Turín nos esperaban unas erasmus que nos cedían dos lechos para dormir esa noche, podíamos incluso visitar gran parte de la ciudad y aprovechar el día, pues se estaba acabando nuestro tiempo y con toda seguridad podía decir que no íbamos a ver todo lo que queríamos ver. Pero había llegado la hora de traspasar nuestras fronteras

La Svizzera: Oltrepassando frontiere

Y aquí la foto que me hicieron para la SuperPop del mes de julio

Nuestros problemas con la justicia no entienden de fronteras ni de lenguas. Suiza nos recibió con los brazos abiertos para detenernos nada más traspasar la aduana. Mira que habíamos tenido delante quince coches, furgonetas y camiones de lo más sospechoso... pues no. Nos tuvieron que parar justo a nosotros.

- Buenas tardes. No os preocupéis, esto es un simple control rutinario.

Deja vu, o como se escriba. Esa era la palabra que estaba buscando. Un mes atras - mas o menos - otro avispao de las aduanas me soltaba el mismo rollo diplomatico exactamente con el mismo tono de superioridad. Pongamos que hablo de Charleroi.

Tras registrarnos de arriba a abajo el coche, incluyendo debajo de las alfombrillas, guanteras y doble fondo del maletero, nos metimos los cuatro en un cuarto del tamaño de un vestuario de tienda. Ahi nos repartimos los papeles a la perfeccion: Uno de poli bueno, el otro de poli malo, X de niño bueno y sumiso, acatando toda orden dictaminada, y yo de ciudadano medio de a pie bastante harto y decepcionado con el sistema abusivo que algunas autoridades se permiten tener sin motivo aparente.

Practicamente una hora despues de la detencion y después de registrarnos hasta el ultimo bolsillo y descuartizarnos todo papel de regalo porsiacaso, nos dieron luz verde para marchar de alli sin protestar. X me echaba las culpas por llevar estos pelos y yo le decia que le habia faltado arrodillarse para satisfacer al madero.

Una vez en Suiza, convencidos para tener un buen recuerdode este viaje relampago, nos marcamos nuestros objetivos:

* Fotografiar una bandera suiza
* Fotografiar una matricula suiza
* Ligar con alguna suiza
* Comprar chocolate suizo

Conseguimos hacer practicamente todo, no recuerdo exactamente lo que no pudimos realizar. Como aun estabamos en los dias cortos y oscurecia a eso de las siete y media, decidimos sintetizar el viaje en cuatro pueblos - Cemobbio, Rovenna, Moltrasio y Carate Urio - y sus alrededores. En estos sitios pudimos comporbar que no estabamos en Italia, pues todo estaba demasiado limpio y la gente conducia de manera impecable. Para colofon de la pequeña travesia, encontramos unas vias de tren frente a la laguna, lugar bastante fotogénico para sacarnos fotos como la que he puesto aqui. El riesgo que conllevaba semejante exposicion se contrarrestaba con cuatro ojos que veian mas que dos: Los del que tiraba la foto para un lado y los del que posaba para el otro, en ambos sentidos de la via.

Pasando la aduana, Starsky y Hutch se despedian de nosotros sonrientes mientras agitaban la mano. Sabian que éramos buenos chicos, nos habiamos portado muy bien. Malditos primos, nos podiamos haber llevado toda la cocaina de Suiza en el maletero del coche y ni se hubieran dado cuenta. Asi van las cosas en la Nueva Europa.

Volvimos a Milan, era el camino mas rapido para tomar la autopista a Turin. El sol bostezaba en el horizonte y me pegaba los bostezos, y entre quejas por parte del conductor a causa de mi insolidaridad - con toda la razon, lo reconozco - nos estabamos haciendo todo el trayecto del tiron hasta que le llamo la novia. Media hora después de parar en un autoservicio y decirle cuanto la queria doscientas quince veces, retomamos el viaje con mas fuerza. No cabia en si del gozo, el lunes volvia su chica de Barcelona para marcharse con el a Venecia y dos dias antes venia su amor platonico a pasar dos dias "inolvidables"a su casa. Fidelidad total, el yerno que toda suegra quisiera tener.

Pasaban pocos minutos de las diez cuando entrabamos en la ciudad alpina. Una llamada servia para confirmar nuestra quedada en la estacion central diez minutos después. Pero X utilizaba la intuicion y un mapa de carreteras del 99 para llegar a todos sitios sin preguntar a nadie. Discutimos una vez mas - esta vez sin alterarnos, llegando a un acuerdo con la fuerza de la palabra - para que parara un momento y pudiera preguntar a un hombre parado en un semaforo. Sin restregarle el nuevo gol, fue indicarnos el hombre y llegar a la estacion en cinco minutos. Alli nos esperaban ellas, las erasmus turinesas, para llevarnos a su residencia.

La residencia turinesa no tenia nada que ver con la milanesa. Con un aspecto bastante dejado y sin control de seguridad alguno, nadie nos interrogo a la entrada y pudimos dormir gratis. Lejos del pijerio de la primera, esta tiraba mas por el rollo artistico y dejaban expresarse a sus inquilinos con total libertad. Les proporcionaban material y ellos hacian las pintadas que querian en sus respectivashabitaciones; al año siguiente, si el nuevo inquilino no estaba a gusto con la decoracion del dormitorio, nuevamente le proporcionaban material para decorarlo a su modo. Definitivamente, nos sentiamos mas en nuestra salsa.

Por extraño que parezca, esa noche no teniamos hambre, asi que asistimos al buffet vegetariano que las muchachas se habian preparado para cenar. X se moria del sueño y yo le invitaba a irse a dormir, pero no queria dejarme solo y que pasara algo a lo cual no estuviera invitado. Hay gente que tiene todo y quiere tener mas, asi que compartimos una velada todos juntos hablando un poco de todo y un poco de nada hasta que nos fuimos a dormir. Era la una de la mañana y el dia siguiente pintaba - una vez mas, suma y sigue - distinto para los dos en cuanto a planes personales se refiere.