Y no he tenido tiempo
de hacer un breve resumen,
de contarte lo vivido,
de saber por dónde estuve,
he perdido la cuenta
de viajes sin destino
y tropezar mil veces
con la piedra del camino...


Y ahora estoy aquí, sentado bajo una luna perdida que contempla el amanecer, en una azotea de Roma a tres horas de marchar a un aeropuerto y poner fin a ésta, la experiencia más bonita e importante de mi vida.

He decidido dedicarme éste día a mí mismo, a pasear por la ciudad que me recibió con un corte de mangas acompañado de penurias varias, pero que poco a poco fue ganándose un trozo de éste corazón viajero: las calles y plazas en las que aprendí a desenvolverme y a ser alguien autosuficiente en una vida que te cruje cuando menos te lo esperas.

Te dejo, amoR. Tras de mí quedan nueve meses que han significado el cambio de una persona. Perdonadme si no vuelvo a ser el mismo, si en mí existe el miedo a que todo vuelva a ser como antes, si esta lucha por avanzar no ha servido de nada y vuelvo al punto del que partí.

- Oye ¿Dónde estáis? Vamos a Piazza Trilusa.
- Lo siento Jose, pero no me gustan las despedidas. Es mejor que esto quede así, ya nos volveremos a ver.

Y no he tenido tiempo de hacer un breve resumen de todo lo acontecido en estos nueves meses interminables a la par que cortos, como el viaje a Siena con los pijos de la facultad, la expedición a Nápoles, Pompeya y Capri,una jornada de domingo en Tívoli, el encuentro con Imma Turbau que supuso la mayor casualidad de mi vida o el homenaje que nos pegamos Adrián y yo en el Resaka Tour por la Toscana para aprovechar los días que nos quedaban por estos sitios, entre otras cosas. Tal vez sea por el poco tiempo que he tenido en un mes y medio de exámenes y tal vez sea también porque, de haber pasado tantas horas escribiendo frente a la pantalla, no hubiese disfrutado el erasmus como lo he hecho.

- Y de 112 contactos erasmus en la agenda ¿Con cuántos te quedas?
- No más de diez.
- ¿Sólo?
- Sin duda. Los más importantes y que espero que estén ahí cuando Roma sólo sea un recuerdo.

Tampoco quiero dejarme en el tintero las visitas que he tenido en los últimos meses y de las cuales no encontré hueco para hablar en éstas páginas, como Junco, Salva y Luque, que vinieron a recordarme que las verdaderas amistades pueden durar toda una vida; Elba, que vino a visitarme cuando más lo necesitaba; Lara y Elena, que se encargaron de dar aires nuevos a la experiencia e inaugurar la nueva casa; Helen y su amiga que me devolvieron la visita a Gante; las erasmus turinesas y milanesas con las que espero conservar una muy buena amistad; Jesús, cuyo erasmus finalizó repentinamente por la grave enfermedad de su padre y con el que descubrí la fortaleza del ser humano; mi familia, la cual me hizo ver lo importantes que son para mí a pesar de la distancia y el tiempo;y Luciano, con el cual tuve charlas algo más que interesantes y pude aprender mucho de su filosofía.

Por último, no podría despedirme de este proyecto sin hablar de los responsables en gran parte de que todo esto haya merecido la pena. He tenido la suerte de contar con gente maravillosa siempre que lo he necesitado, pero de esos centenares de compañeros de aventura que se conocen me quedo con unos pocos, se podrían contar con las dos manos sin que sobrarse ningún dedo. No pienso nombrarlos aquí porque todos ellos saben quién son.

- Si te soy sincero, me da pena que no nos hayamos conocido antes, pues me has calado y podríamos haber sido grandes amigos todo el curso.

No te preocupes, Ferrán, nos queda aún una larga vida por delante; lejos de esta ciudad que supuso nuestro principio de independencia, lo cual nos hará esforzarnos por la gente que realmente queremos y merecerá la pena ese esfuerzo. A todos vosotros, los innombrables, gracias por todo lo que me habéis dado que me hizo olvidar lo que perdí. Que nunca muera en vosotros el espíritu erasmus; que aprendáis a ser ciudadanos del mundo sin una patria fija y que no os arrepintáis de nada de lo sucedido aquí. Podéis contar conmigo siempre que queráis.

Las inseparables; anexo de mi cuerpo, me tuve que desprender de ellas cuando el cuentakilómetros dijo "Ya basta". A ellas, que me han hecho ver mundo y me han acompañado a todas partes, va también dedicado este artículo.
FIN
il Boss
Roma 2006 - 2007.